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dc.creatorGuerrero, Ángela
dc.creatorMadrazo Lajous, Alejandro
dc.creatorCruz, José
dc.creatorRamírez, Tania
dc.date.issued2010
dc.identifier104692.pdf
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11651/1319
dc.descriptionIndustria tabacalera, control de tabaco, estrategias de interferencia, tabaquismo, política fiscal, cabildeo, tobacco industry, control of tobacco, interference strategies, smoking, fiscal policy, lobbying
dc.description.abstractA principios de 2004, el presidente Vicente Fox publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto del Senado con el que México ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control de Tabaco. Aunque México ha avanzado en la implementación de políticas de control de tabaco, la industria tabacalera ha diseñado e implementado diversas estrategias orientadas a contener la adopción plena de las políticas públicas de salud establecidas en el CMCT. Este documento presenta los resultados de una investigación que busca identificar y documentar estrategias de la industria tabacalera (en adelante IT) en México para tratar de reducir el impacto del CMCT. En la parte final se ofrecen una serie de recomendaciones para hacer frente a las acciones de la IT. La actividad de la IT se ha intensificado a partir de la firma del Convenio Marco para el Control del tabaco CMCT en 2003. Desde 1997, la IT se ha adaptado al cambio político en México al identificar los nuevos puntos de veto en la cadena de elaboración de las políticas públicas. Se han identificado cuatro momentos clave que se desarrollan entre el año 2004 y 2010 para el control de tabaco en México. Cada momento constituye un proceso en el cual han intervenido diversos actores formales (institucionales) e informales (actores independientes o individuales) en un periodo determinado. Destacan: (i) el CMCT en 2003; (ii) el acuerdo entre el ejecutivo federal y la IT (Convenio Frenk) comúnmente conocido como “un peso por cajetilla” implementado en 2004; (iii) la promulgación de la Ley General para el Control de Tabaco (en adelante, LGCT) en 2008 y (iv) la aprobación de un esquema de alza gradual de impuestos establecido en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en 2009. A partir de los planes e informes bianuales o quinquenales de las empresas tabacaleras más grandes que operan en Latinoamérica –British American Tobacco (BAT) y Philip Morris Internacional (PMI)– se pueden inferir los rubros prioritarios para la IT en materia de control de tabaco, mismos que pueden agruparse en las siguientes categorías: tributación, libertad de comercialización, espacios 100% libres de humo, consumo de tabaco y salud, publicidad y relaciones públicas. Dentro de cada uno de estos rubros, la industria persigue consistentemente determinados objetivos generales: primero, evitar la puesta en marcha de distintas políticas públicas orientadas a disminuir o desalentar el consumo de tabaco; segundo, impulsar la adopción de las políticas de control que la misma IT prefiere a otras políticas más eficaces en la disminución del consumo de tabaco. Los documentos internos de la IT permiten ver que en lo que a control de tabaco se refiere, las compañías tabacaleras se han preocupado por los mismos temas en todo el mundo. El área más importante para la IT es la tributación, por lo que busca que los impuestos se mantengan en el nivel más bajo posible como porcentaje del precio final al consumidor. La aplicación de una política fiscal restrictiva en materia de control del tabaco requiere: aumentar los impuestos al valor y/o incrementar los impuestos nominales (es decir, los que fijan una cantidad determinada y no relativa). Los impuestos al valor tienen la ventaja de ajustarse a la inflación, por lo que no pierden su efectividad con el tiempo, mientras que los impuestos nominales pueden perder efectividad al paso de unos años si no son ajustados al aumento generalizado de precios (Waters, y otros, 26-27). La IT prefiere impuestos nominales (e.g. de $X.00 pesos por cajetilla) en contraste con impuestos al valor, siempre y cuando los primeros no se ajusten a la inflación. Al respecto, un ex ejecutivo de la industria señaló que: “…todos los tipos de cigarrillos deben pagar el mismo impuesto, si el impuesto es diferenciado lo único que va a suceder es que se beneficiarán las marcas baratas, lo mejor es evitar los impuestos ad valorem”. Identificación de las estrategias de la IT El objetivo general de la IT consiste en evitar o retrasar la entrada en vigor de cualquier política pública de control de tabaco para que su impacto en el consumo de tabaco sea el mínimo posible. Se han identificado once estrategias de la IT desplegadas con este fin, las cuales pueden ser agrupadas en dos tipos: las de carácter formal, que consisten en la utilización de las herramientas legales que le permitan a la IT negociar con el Estado y las de carácter informal, que consisten en la utilización del poder económico de la industria para buscar capturar a los actores clave del diseño y aplicación de la política. Las estrategias formales identificadas son: (I) promover programas para ser reconocidas como empresas socialmente responsables, (II) regionalizar la problemática de la regulación al tabaco al involucrar a los productores de hoja de tabaco, (III) maximizar los costos económicos y políticos de la regulación al tabaco a través de amenazas a la estabilidad económica del país, (IV) maximización de riesgos ante el aumento de impuestos al abrir la posibilidad del contrabando, (V) difundir estudios científicos patrocinados por la misma industria cuyo objetivo es deslegitimar la política de control de tabaco y (VI) la construcción de acuerdos mutuos o legislación conjunta para intercambiar la aplicación de unos instrumentos de control por otros. Las estrategias informales son: (I) bloquear o retardar el proceso legislativo para que las iniciativas relevantes no sean dictaminadas o sean rechazadas, (II) aportar beneficios económicos personales como los regalos y el pago de viajes al extranjero, (III) aportar beneficios económicos para el financiamiento de campañas políticas, (IV) donar recursos a instituciones de caridad que se estima beneficiarían a actores clave y (V) contratar funcionarios de alto perfil en centros de investigación para colocarlos en un conflicto de intereses que les impida promover adecuadamente el control de tabaco. La IT se ha enfocado en cinco áreas de política de control de tabaco para dirigir sus estrategias: 1) la tributación, 2) la libertad de comercialización, 3) los espacios 100% libres de humo de tabaco, 4) las advertencias sanitarias en las cajetillas de cigarrillos y 5) la publicidad para promover el consumo de tabaco. En términos analíticos, estas áreas se agrupan en dos instancias institucionales: las que se refieren a los temas fiscales y las que tratan los temas de salud. El área 1) corresponde a la primera instancia mientras que el resto (2, 3, 4 y 5) corresponden a