La comunidad como escudo: la construcción de la protección comunitaria bajo gobernanza criminal
Fecha de publicación
2026Author
Marín Martínez, Paulina Monserrat
Formato
application/PDF
URL del recurso
http://hdl.handle.net/11651/6710Idioma
spa
Acceso
Acceso restringido
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Metadata
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El crimen organizado ha sido uno de los principales generadores de violencia en México y ha transformado la vida cotidiana de diversas comunidades. Durante décadas, sus disputas territoriales, extorsiones y enfrentamientos han creado escenarios en los que parecería difícil imaginar una relación distinta al miedo y al rechazo. Sin embargo, en algunos territorios, habitantes que viven bajo la presencia y el control de organizaciones criminales llegan no solo a convivir con ellas, sino también a justificarlas, cooperar con ellas o incluso defender a algunos de sus integrantes frente a las autoridades. Esta aparente contradicción plantea la pregunta que guía esta investigación: ¿cómo explican los lazos sociales la protección comunitaria bajo gobernanza criminal? La investigación sostiene que una parte de esta transformación puede explicarse por los lazos sociales que se construyen mediante la convivencia cotidiana. Las organizaciones criminales no se relacionan con las comunidades únicamente a través de la violencia, sino también mediante mecanismos de regulación, provisión y extorsión que requieren una presencia constante en la vida local. Estas prácticas generan oportunidades recurrentes de contacto entre sus integrantes y la población. Con el tiempo, dicho contacto puede producir reconocimiento, familiaridad, conocimiento mutuo, experiencias compartidas y empatía. De esta manera, algunos habitantes dejan de percibir a los integrantes de la organización únicamente como actores externos y violentos para comenzar a relacionarse con ellos también desde la cercanía interpersonal. El argumento central plantea que, conforme estos lazos se consolidan, aumenta la disposición de ciertos sectores de la comunidad a transitar de formas mínimas de adaptación, como el silencio y la normalización, hacia formas más activas de protección, como la cooperación y la defensa. Para estudiar este proceso, la tesina analiza un corpus de 64 documentos periodísticos y testimonios publicados entre 2019 y 2025 sobre la Nueva Familia Michoacana en Texcaltitlán, Temascaltepec y Tenancingo, con análisis longitudinal del caso de Texcaltitlán y un contraste exploratorio entre los tres municipios. Los documentos fueron codificados para identificar mecanismos de regulación, provisión y extorsión, así como distintas dimensiones de los lazos sociales y formas de protección comunitaria. A partir de la frecuencia y coocurrencia de estos códigos, junto con la revisión cualitativa de los testimonios, se analizaron los cambios en la relación entre la comunidad y la organización criminal y los patrones de asociación entre los mecanismos de gobernanza criminal, los lazos sociales y la protección comunitaria. Los hallazgos muestran un cambio gradual en la relación entre la comunidad y la organización criminal. En Texcaltitlán, durante el primer periodo predominó el reconocimiento de la presencia del grupo, mientras que las formas de interacción y protección comunitaria permanecieron limitadas. En el segundo periodo aumentó la evidencia de interacción, experiencias compartidas y expresiones de empatía, acompañada por formas más activas de cooperación, justificación y defensa. Temascaltepec presentó un patrón intermedio, mientras que en Tenancingo la evidencia de lazos sociales y protección comunitaria fue más limitada. El análisis de coocurrencias mostró, además, asociaciones recurrentes entre los códigos de lazos sociales y protección comunitaria. En conjunto, estos resultados son consistentes con la hipótesis de que el contacto cotidiano favorece la formación gradual de lazos sociales y que estos contribuyen a explicar el tránsito hacia formas más intensas de protección comunitaria. La investigación también muestra que la coerción y el miedo no desaparecen con la formación de estos vínculos. Ambas dimensiones pueden coexistir con relaciones de cercanía dentro de una misma comunidad. Una persona puede sentir miedo hacia una organización criminal y, al mismo tiempo, desarrollar familiaridad o cercanía con alguno de sus integrantes a partir de la convivencia cotidiana. Más que explicar la protección comunitaria únicamente por los beneficios que reciben las comunidades o por el temor a las organizaciones, los resultados sugieren que los mecanismos de gobernanza criminal también crean condiciones para una relación más cercana entre ambas partes. De esta manera, la relación entre la organización criminal y la comunidad puede pasar de estar basada principalmente en el control y la obediencia a incorporar también reconocimiento, familiaridad y vínculos sociales. Dados los hallazgos, recuperar territorios bajo gobernanza criminal no puede depender exclusivamente de operativos de seguridad. La evidencia sugiere que parte del arraigo de estas organizaciones proviene de su capacidad para insertarse en la vida cotidiana, atender problemas locales y mantener una presencia constante en las comunidades. Frente a ello, una respuesta estatal más eficaz requiere fortalecer su presencia más allá de la seguridad y desarrollar formas de atención y proximidad capaces de recuperar el lugar que las organizaciones criminales han ocupado en la vida comunitaria.
Editorial
El Autor
Grado
Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales
Tipo
Tesis de licenciatura
Asesor
Mtro. Guillermo Vázquez Del Mercado

